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Día de la madre: desnaturalizar a las supermamás

Por Antonella Lerda

El tercer domingo de octubre se celebra en Argentina el Día de la Madre. La histórica idealización de la maternidad reconoce a las mujeres gestantes como heroínas que todo lo pueden: trabajadoras, cuidadoras y educadoras.

Maternar sigue siendo al día de hoy un terreno en disputa. Las discusiones de los feminismos comenzaron a poner en agenda el valor social, político y económico que implica dar vida para las mujeres.

Ser madre no es solo una responsabilidad individual sino también colectiva: se trata de la toma de conciencia de cómo prácticas tan fundamentales para las comunidades como gestar, parir, amamantar, cuidar y criar, fueron reducidas a los márgenes. 

Mirar la experiencia desde una perspectiva alejada de lo tradicional implica valorar y visibilizar pública y políticamente a las mujeres como sujetos activos con capacidad de decisión. También es desmontar el rol omnipotente de las madrazas que sacrifican sus propios deseos en pos del deber de cuidar a sus hijos. 

Gestar tiene complejidades, durezas y contradicciones que hacen cada vez más latente la necesidad de compartir responsabilidades y derechos para que los roles puedan ejercerse de forma indistinta.

En Argentina la licencia por maternidad es de 90 días corridos. Sin embargo, el artículo 158 de la Ley de Contrato de Trabajo le da a los varones solo 2 días por paternidad (aunque Mendoza y CABA lo han extendido). La legislación vigente deja a las mujeres sin la compañía de los padres durante el puerperio y por ende expuestas a una sobrecarga de obligaciones.

Un nuevo régimen de licencias por nacimiento o adopción promovería la coparentalidad y fomentaría una distribución más justa del trabajo vinculado a las tareas domésticas, cuidado y crianza entre mujeres y varones.

La maternidad romantizada vende que el post-parto se tiene que atravesar rápido, para que las mujeres retomen la rutina y aspecto físico que tenían antes transformarse en madres. La realidad es que no hay recetas únicas ni manuales de instrucciones: ser mamá es una experiencia única y personal.

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