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Tras las nuevas restricciones, la cultura se ve nuevamente en jaque

Por Franco Lattanzio

Actualmente, con las nuevas restricciones que se aplicaron en la ciudad y que buscan reducir el impacto de la nueva ola de contagios de Coronavirus, uno de los sectores que vuelve a verse golpeado es el de los espacios culturales. El sector, que viene sufriendo hace más de un año por las medidas restrictivas a las que los gobernantes se vieron obligados a aplicar por la pandemia, enfrenta otra vez una situación delicada.

En la ciudad de La Plata, durante la tarde del martes se anunció que, además de restringir la actividad nocturna a partir de las 00 horas, se verán suspendidas todas las actividades artísticas en bares y cervecerías. A raíz de estos anuncios, varios de estos espacios culturales ya han comenzado a confirmar la suspensión de varias fechas que tenían programadas y la situación de dicho rubro poco a poco se vuelve a complicar.

Como ocurrió al principio de la pandemia en el año 2020, las suspensiones de los eventos en primera instancia son reprogramadas para el mes siguiente, siempre y cuando "la situación epidemiológica lo permita". Sin embargo, cuando llega el momento vuelven a ser reprogramadas. Finalmente, cada vez son pateadas para más adelante y mientras tanto el sector sigue sufriendo y las familias que viven de la cultura platense lo padecen más y más.

Lo cierto de esto es que, en muchos de estos lugares se cumplen los protocolos al 100%, a diferencia de como ocurre en otros rubros en donde las personas que asisten se manejan como si la pandemia ya no existiera. Pero lamentablemente, en la política todo se trata de una guerra de poderes y siempre termina ganando el que más poder tiene, que en este caso, no es el sector de la cultura.

El ejemplo esta claro, hace más de 5 o 6 meses en varios boliches de la ciudad se vienen desarrollando fiestas y eventos en lugares cerrados y sin protocolos. Si bien las autoridades clausuran a estos lugares, al poco tiempo vuelven a abrir como si nada. Ahora, con las nuevas restricciones a muchos otros lugares se les pone una restricción horaria, pero a la cultura no, a la cultura se la clausura.

Como si fuese mala palabra, o como si los espacios culturales dieran un mal ejemplo o no cumplieran los protocolos, se decide suspenderlos por completo y de esta manera debilitar aún más a un sector que de por sí ya es bastante débil en nuestra ciudad. Sin embargo, las familias que viven de este rubro  seguirán resistiendo, a la espera de nuevas reaperturas, cuando la situación o la política lo permita.

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